jueves, 8 de febrero de 2007

DIETA BLANDA VS INFECCIÓN GASTROENTERÍTICA

Sesiones quasi-interminables de vómito. Diarrea. Suero. En hospital privado. Una cuenta altísima, desproporcionada. "Coño, maldita sea, siete mil pesos más de deuda y ni siquiera lo he disfrutado". Dos días en cama. Y, es que una debería hacer caso a esos avisos que su sabio cuerpo le da. Una debería saber, tras su décimo aniversario de gastrítica, que algunas señales no deberían ser ignoradas. Y también quizá debería una tomarse un té de Tila de cuando en cuando, dejar de fumar, hacer ejercicios, consumir regularmente la Hierba de San Juan, más verduras y menos carbohidratos, más caminar y menos tráfico en automóvil, en fin, lo de siempre, las recomendaciones de toda la vida. Pero no. Entonces una va por ahí arriesgando la flora intestinal, como buena chilanga, optando por la matinal torta de tamal verde o los burritos de emergencia del Oxxo. Cosas así. Podría seguirlas enumerando, pero admito que me avergüenza un poco. Dejémoslo así. Sólo puedo decir que alguno de esos bocadillos (esos que podría enumerar pero no quiero) ha sido el culpable de mi infección gastroenterítica. Según el médico, pudo haber sido cualquier cosa que haya comido los cinco días anteriores al fatal desenlace. Complicado. He comido muchas cosas. Muchas. Sólo me queda por decir que ahora lucho por mi salud a base de dieta blanda. El menú: Gelatina de limón, pan tostado (no comprendo por qué ha de ser tostado y no sin tostar ¿Cuál es la diferencia para un sistema digestivo enfermo?), caldito de pollo (tampoco sé por qué casi siempre los doctores y mi madre dicen "caldito" y no "caldo") con verduras, atole de harina de arroz, manzanas cocidas y té de manzanilla. Espero estar mejor mañana.

3 comentarios:

Víctor Rivas dijo...

Ah, los hospitales. Esos sacroprolijoslugares que lo invitan a uno a la reflexión... Todo templo quisiera tener la publicidad, el dinero (alguno tienen más, cierto)y la asiduidad de estos. El inquilino se conoce más a sí en cualquer clínica de pueblo que en cualquier capilla de oro... Quiero ser un hospital.

Nash dijo...

Uuuuuuuuuyyyyy, torta de tamal verde. Que fuerte.

Que te mejores prontito, la Chu. Y nada de tortas de tamal verde. Uuuuuuyyyy, tamal ver-de. *sonido de baba cayendo*

Besos!

Eduardo Téllez dijo...

Ja, ja, lo de caldito es para que sientas la suave caricia del diminutivo y no creas que no más te están dando una chingado caldo medicinal para tragona irresponsable.